Desde el siglo XIV, Güemes tuvo su propio Hospital de peregrinos de San Julián y Nuestra Señora de la Consolación. Todos los ramales del Camino del Norte que atravesaban Trasmiera convergían aquí, en el barrio de Villanueva, antes de saltar la bahía de Santander.
En 1800, una Real Cédula de dos años antes obligó a cerrarlo. La memoria del hospital quedó dormida durante casi dos siglos — hasta que en 1999 el cura del pueblo, Ernesto Bustio, fundó a sus expensas La Cabaña del Abuelo Peuto, el sucesor contemporáneo de aquel hospital medieval.
Hoy el albergue es considerado el mejor valorado de todo el Camino del Norte. Ha acogido a más de 150.000 peregrinos de más de 80 países. No cobra tarifa. Funciona con donativos y la entrega de unos 50 voluntarios al año.